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En
1988, el Dr. Mamoru Nishimuta, Director del laboratorio de investigaciones
sobre la fatiga del Centro Nacional de Investigaciones de Japón, publicó
un estudio titulado “Estudio preliminar de los efectos fisiológicos del
shiatsu.”
En general los tratamientos de
shiatsu son muy efectivos para aliviar muchos síntomas subjetivos comunes
como malestares generales, fatiga y rigidez de nuca y hombros, que
la medicina occidental no ha terminado de comprender y por ello existen
muy pocos tratamientos para estas dolencias. Debido a que estos tipos de síntomas
no se prestan fácilmente a ser estudiados científicamente, este estudio
es uno de los primeros que se publican.
Investigaciones preliminares mostraron que había un incremento en
la excreción de sodio y calcio en la orina y una reducción de insulina
en la sangre después de un tratamiento de shiatsu.
La comisión de investigación de Shiatsu, Sato Kazumi
y Funatsu Masaaki de la Asociación Japonesa de shiatsu, ayudaron al Dr.
Nishimuta preparando un modelo de tratamiento de shiatsu y señalaron la
dirección a seguir para la observación de los cambios fisiológicos.
El primer experimento se centró en las funciones del
riñón como el indicador primario de los cambios fisiológicos. Se
utilizaron métodos científicamente comprobados para poder medir los
componentes de la orina y se tuvieron en cuenta las variables que podrían
influenciar los resultados, como el ciclo diario en la cantidad y
componentes excretados en la orina, diferencias individuales en la función
del riñón, el tiempo y la temperatura.
El
primer experimento se realizó en primavera. Un grupo de hombres sanos
recibieron tratamiento de shiatsu dos o tres horas después de haber
bebido medio litro de una solución salina al 0,3%. Después del
tratamiento de Shiatsu las mediciones indicaron un incremento de sodio,
calcio y cloro en la orina. Puesto que estas sustancias existen en el
suero de la sangre en grandes cantidades, resultó difícil emitir un
resultado definitivo sobre este experimento. Sin embargo el Dr. Nishimuta
ofreció la siguiente explicación:
Normalmente,
el sodio y el calcio se encuentran en grandes cantidades en los huesos y
en los fluidos
extracelulares. Cuando estas sustancias entran en las células, la
vitalidad de la célula disminuye y el tejido muscular se vuelve rígido.
La hipótesis es que el tratamiento de shiatsu ayuda a expulsar el exceso
de sodio y calcio de las células del músculo. Esto podría explicar los
efectos subjetivos del Shiatsu como el alivio de la rigidez muscular o la
disminución de las tensiones.
La
metodología utilizada en el segundo experimento fue similar al primero
con la excepción de que las personas eran mujeres de aproximadamente 40 años
de edad, periodo en que se suele sufrir síntomas subjetivos. Antes de
recibir el shiatsu ingirieron 300 ml de una solución de glucosa y el
experimento fue realizado en el otoño.
Al
realizarse las sesiones de control se comprobó que el incremento de la
excreción de sodio, calcio y cloro en la orina no era tan significativo
como en el primer experimento y se terminó suponiendo que la ingestión
de glucosa tuvo influencia en la excreción del sodio.
También
se barajó la posibilidad de que las diferencias individuales de la
cantidad de sodio entre las personas pudieron haber sido responsables de
la imposibilidad de determinar una diferencia estadísticamente notable.
Había
una considerable disminución del nivel de insulina en la sangre y también
había disminuido la presión sanguínea sistólica justo antes de recibir
el tratamiento. Se sugirió que las mujeres habían comenzado a relajarse
antes de recibir tratamiento, pero se necesitaban más datos para poder
sostener esta interpretación.
El
segundo experimento había indicado que el shiatsu podía tener influencia
en la producción de energía y en el metabolismo de los hidratos de
carbono.
El
Dr. Nishimuta formuló la siguiente teoría:
Las
células del cuerpo viven gracias a la aportación de oxígeno y
nutrientes que transporta la sangre devolviendo al torrente sanguíneo el
dióxido de carbono y productos de desechos. Para mantener vivas las células
es necesario que se mantenga el equilibrio conocido como homeostasis en
los constituyentes de la sangre. La concentración de minerales
(nutrientes inorgánicos) se regula precisamente en la sangre. Sin embargo
la cantidad de estos minerales ingeridos en nuestra dieta es mucho mayor
que la cantidad total contenida en la sangre, por lo que otra distribución,
implicando un desequilibrio, juega un papel fundamental en el
mantenimiento de la vida: los minerales están distribuidos de forma
desigual dentro y fuera de las células. Por ejemplo el potasio, el
magnesio, el zinc y el hierro se encuentran en grandes cantidades dentro
de las células (minerales intracelulares), mientras que el sodio y el
calcio se encuentran en grandes cantidades en el suero (minerales
extracelulares. Los minerales se almacenan también en otras
partes del cuerpo. Aproximadamente el 99% del calcio, el 65% del
magnesio y el 50% del sodio del cuerpo se almacena en los huesos y en los
dientes. Está implícito en el concepto de la homeostasis que para
mantener en equilibrio los diferentes componentes dentro del suero se
sacrifican otras partes del cuerpo como los huesos, dientes y tejidos de
los músculos o del hígado.
El
necesario equilibrio de los minerales que están dentro y fuera de las células
puede romperse. Por ejemplo, el estrés y las dietas altas en grasa
aumentan la excreción del calcio y del magnesio en la orina. De esta
manera, para poder recuperar y mantener el adecuado nivel de calcio, la
sangre lo obtiene del calcio que está en los huesos. Y, puesto que hay
mucho menos magnesio almacenado en los huesos (la proporción es de 1 a
10), se vuelve deficiente en los tejidos musculares y en el hígado cuando
no se repone a través de la dieta. El calcio entra en las células que
han perdido el magnesio produciendo rigidez en los músculos y constricción
en los vasos sanguíneos.
La
hipótesis del Dr. Nishimuta, basada en sus investigaciones de que el shiatsu produce un aumento de expulsión del sodio y el calcio, y la
reducción de insulina en la sangre después de ingerir solución de azúcar,
es que el sodio y el calcio son expulsados desde las células, mientras
que el potasio y el magnesio vuelven a las células para aliviar la
rigidez de los músculos y la constricción de los vasos sanguíneos. Si
su punto de vista es correcto, significaría que el
shiatsu promueve la
liberación del potasio y del calcio de órganos como el hígado para
reemplazar los que se han perdido en los músculos. Esto implicaría que
la efectividad de los tratamientos de shiatsu en gran parte dependerá de
la forma en que se enseñe una dieta equilibrada para obtener todos los
nutrientes y también prevenir la pérdida de lo mismos a través de
ejercicios que mantengan flexible el cuerpo.
Artículo
del Boletín de la Asociación de Shiatsu de Ontario, Canadá. Septiembre
de 1991.
Traducido
por Julio Ortiz Achar - Director del Centro Ki kai

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